viernes, 23 de octubre de 2009

EL HOMBRE EN LA MAÑANA

Sabrás de mí por la mañana cruda,
luz de la inconstancia, del rito absurdo,
más de voluntades, celestes cantos,
cómo mueren los ríos por la tierra,

se seca la lágrima de la arcilla,
como una fuente que se yergue yerta,
campos desolados, sombría ruta,
me da la voz que nunca he conocido,

es el vapor, la soledad inquieta,
el agua de la lluvia que se pierde,
la amalgama cargada de la nube,
el cielo oscuro en partes dividido,
me digo, como un eco extinto y mudo,
todo es una sombra memorable
de donde nacen, negras, otras sombras,
otros mares, islas abandonadas,
un muro de horror te circunda a veces,
todo lo que tu mano toca sangra,

el cristal se rompe, todo sucumbe,
en una hora que es también lejana,
el muelle de tu seno en mi garganta,
la flor que se decanta en tu presencia,

clausuro los balcones, doy por cierto,
la luz que mana de la antorcha es falsa,
son tus ojos azules que son negros,
los fosos del abismo sin cuidado,

agua, manantial perdido, muralla,
castillo, luto de la yedra, espina,
tallo herido, fondo del mar partido,
voy vacío volando un vuelo en vano,

lámpara del sol, piedra calcinada,
río que alimenta el recodo intacto,
el áspid que se arrastra por tus muros
es una daga sin filo que hiere
la roca tallada

bajo la tierra
está colmada la raíz del miedo,
el carozo no sale a ver el día,
la lluvia gris no llega a la corteza,
nada nace en la pampa, es imposible,
la sed colma los lagos vacíos,
es hora ya de hablarte seriamente

te vas cuando la caricia propaga
las yemas de unos dedos transparentes,
la palma de una mano busca el faro,
el ojo intermitente de tu cuerpo,
la piel cabal de tu espalda, tu espina,
y nada logra en ese recorrido,

el viento abre las puertas de los vientos,
y entrega el mar su cuota penitente,
feroz espuma que desborda el mundo,
lleva la bruma de tu piel tu cuerpo,

es como si no estuvieras cuando estás,
pero un ardor recíproco se anida
en el vientre salino de tu costa,
entonces sé que no eres invisible,
no sólo renaces en mi memoria,
que puedo verte clara y despejada,

lo intento, pero inútilmente caigo,
y no hay valor para seguir andando,
cada paso es una montaña ardua
que se desvanece en una cantiga,
pero sabrás de mí por la mañana,
una ventana se abre siempre al alba,
la última estrella cierra el párpado
de la inmensa noche que al fin se duerme,

deseo ir más allá y estoy cansado,
deseo ir más allá y siento pena,
ya nada queda en pie, se agota el árbol,
la paz enfrenta el último martirio,

que estoy sin ti es cierto, todo es cierto,
el tiempo marca un paso en lejanía,
pero no me importa que te hayas ido,
puedes ser otra, yo no sé tu nombre,

baja tu mirada, marea baja,
sube la marea desde la luna,
hasta el incierto alfabeto del cielo,

me voy y ahora mi camino es otro,

al fondo del espejo un hombre mira,
perdida la silueta de su sombra,
y da la espalda al otro de este lado,
me voy cantando junto al sol prendido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustó esto...(si te gustó aquello, te gustará esto) Escojo esta parte del poema. Y sin más que decir, digo unicamente, que esto es lo que me gustó,(un beso, Gus) :

agua, manantial perdido, muralla,
castillo, luto de la yedra, espina,
tallo herido, fondo del mar partido,
voy vacío volando un vuelo en vano,

lámpara del sol, piedra calcinada,
río que alimenta el recodo intacto,
el áspid que se arrastra por tus muros
es una daga sin filo que hiere
la roca tallada

te vas cuando la caricia propaga
las yemas de unos dedos transparentes,
la palma de una mano busca el faro,
el ojo intermitente de tu cuerpo,
la piel cabal de tu espalda, tu espina,
y nada logra en ese recorrido,

que estoy sin ti es cierto, todo es cierto,
el tiempo marca un paso en lejanía,
pero no me importa que te hayas ido,
puedes ser otra, yo no sé tu nombre,

baja tu mirada, marea baja,
sube la marea desde la luna,
hasta el incierto alfabeto del cielo,

al fondo del espejo un hombre mira,
perdida la silueta de su sombra,
y da la espalda al otro de este lado,
me voy cantando junto al sol prendido.

Líly K. dijo...

besos