lunes, 19 de octubre de 2009

I AQUÍ Y ALLÁ

Los besos y las lágrimas me matan,
cada río de árboles y horas.
Y en cada cauce me cruzaba el alma
la sombra de tus ojos que me miran.

Yo quiero de tus manos el tacto cruel,
de tu boca la mordida que sangra.

Cambié la sed del tiempo en una espera
que calma en mi alma los minutos muertos.

Vi tus ojos delante de mi beso
como una red de días y de penas;
cruzaban, calma mía, hacia tu cuerpo
las aguas del tiempo que nos separan.

Mi voz, ahora que te habla, ya te nombra
dentro del frío gris y de la sombra.

A veces las palabras ya no alcanzan
para mostrarte un rostro que te agrade;

Mientras voy, cuando mi paso te alcanza,
tú inventas nubes de humo que me vencen,
lentamente en unos pozos sin luces.

Entrego mi vacío al tiempo que ve,
yacente, cruz de piel entre mis brazos.

Digamos que te adoro, que te amo:
incierta voz que nace del silencio.

3 comentarios:

Ladrón_De_Versos dijo...

¡Excelente! No has necesitado mi ayuda para realizar el blog... poco a poco, voy a leer tus poemas. Espero que sigas colgando aquí todo tu mundo y rica voz poética. Saludos y abrazos desde España.

EURICE dijo...

Yo quiero de tus manos el tacto cruel,
de tu boca la mordida que sangra.
Fantastico estos versos.
Mi hijo (Ladrón de Versos) nunca me falla...siempre que me hace una recomendación acierta, me alegra mucho haber llegado hasta ti.
Un saludo

Líly K. dijo...

Mi voz, ahora que te habla, ya te nombra del frío gris y de la sombra...

Digamos que te adoro, que te amo:
incierta voz que nace del silencio

suavemente me quedo allí....a tu lado