lunes, 19 de octubre de 2009

I EN UNA NUBE, COMO ESPONJA

Así también, las hojas de la noche se marcharon;
desprendió cada nervio su margen absoluto,
y las dudas tejían su borde de melancolía
en las horas que la tarde oculta…

… un cubo de madera, abandonado en medio de la grama lastimada
abraza, inútil, la húmeda estrategia que se pierde,
y espera sin querer de algunas gotas derrotadas.

Cuando los colores que rondan las ventanas aparecen,
tu mano agrieta en el aire el adiós final.

Mañana, durante las horas de frío:
este corazón se rompe,
el pozo refleja el fondo del cielo que lo absorbe.

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