lunes, 19 de octubre de 2009

II TRONCO

Raíz de la corteza que asoma sus venas vacías,
deja atrás la cicatriz, su cara, como una nuez y su fisura,
bajo un panal de pájaros que revuelan
al sol distante que enmudece con sus rayos encerrados.

El árbol total, su copa de mundos verdes va junto a la falda,
en la ladera adolorida de un lugar inhabitado,
silba, redondo, el viento íntimo que se agota,
hacia el abrazo cruel, de vidrio y de un instante.

Cuánta tristeza en una rama que al final se parte,
como si se rompiera un río o una tarde;
ignoro si tu recuerdo es aquel lugar remoto,
la lágrima que visito cuando se deslíe el mundo

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