jueves, 22 de octubre de 2009

II

La brisa con tu pelo se embriagaba
De la dulce espesura de la espuma
Y oculta tu figura entre la bruma
Ve, muda, esta mirada que te apaga.

Poco a poco vas siendo ese fantasma
Que arma su sendero de playa y luna
Y tanto huella, arena y alma esfuma
La estela de mi amor que ahora es nada.

Atrapa, entonces, tu silueta herida
Del cáncamo fundido en piel y ola
que lejos de mi mar tu brizna ahorca)

La voz que bruta y por la sal partida
Me dio al besar tu piel, caballo alado,
Mi terco paladar equivocado.

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