lunes, 19 de octubre de 2009

III PORTAL

Delante en una esquina que ronda,
también un cántaro derrama
su hocico permanente, su voz de agua.

Cuando avanza se retiene,
la luz obtiene su montículo de nada;
una sola puerta, a veces dos ventanas,
evitan la constante pared que ladra
con su tez de cal las horas que se acaban.

A un lado y a otro divide en una calle
como un río el abandono.

Erige la niebla su portal como una casa.

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