jueves, 22 de octubre de 2009

LA FUENTE

Lo mismo da que sea agua o panes.
Nada cae, el silencio y la penumbra,
las manos crecen hasta la punta de los dedos
mi cuerpo aquí, tu cuerpo al otro lado;
en una fuente aparece el mundo con tu nombre,
con tu piel y mis ojos en tus ojos.

A veces, en las noches, se extienden nuestras raíces
Y los párpados se cierran
y las flores se cierran
y la oscuridad se cierra
cuando aparece la mañana.

Nada hay de lo que pude haber tenido,
Sólo el cielo me cobija
Y mi voz se pierde si te llamo inútilmente.

También se cierra el horizonte
o se agota en la continua angustia.
Por eso el día huele
y es como todo lo que nos espera.

He de creer que puedo hallarte
pero creo también que el tiempo es ilusorio,
nada comienza si no estás
cubierta de panes o de agua.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Escojo esta parte del poema, porque es la que a mí me llega,y anuda en sí mismo su sonido.Un beso, Gus.

A veces, en las noches, se extienden nuestras raíces
Y los párpados se cierran
y las flores se cierran
y la oscuridad se cierra
cuando aparece la mañana.


Entonces si tú fueras yo sería,
y se levantaría parte de mí
y tocaría lo menos profundo
para evitar la luz en pleno miedo.

Mmm. mmmmm Con esto lo digo todo.África