martes, 20 de octubre de 2009

TRATADO AZUL


Yo aquí vine a los límites
en donde no hay que decir nada,
todo se aprende con tiempo y océano,
y volvía la luna
sus líneas plateadas
y cada vez se rompía la sombra
con un golpe de ola
y cada día en el balcón del mar
abre las alas, nace el fuego
y todo sigue azul como mañana.

Pablo Neruda (Nace, Plenos Poderes)


Tu piel ya no es la carne perseguida que un día anhelé para mi infancia.
Tu voz ya no proviene de la caracola. Ni de alguna de las profundidades abisales en la arena, ni de los campos sembrados de olas y amapolas. Tus rumores llegan volando en las gaviotas. No se trata de desvanecerte o de amarte todavía, pero sola entre tu ausencia has deshecho el vino de mi boca; ahora mi saliva es un vulgar vinagre, por lo tanto y lo poco ahora sufro seriamente. El tacto dejó de ser una sentencia que en los días de lluvia ejecutaba entre tus piernas. Ahora me toca ejercer cualquier derecho sin necesitarte y para que se entienda no te escribo con tinta ni te grabo las palabras con ayuda de las piedras: labro el odio con mi semen amargo, ya no te siembro con mi cuerpo y no beberás el sudor de mi frente. Nunca más resignaré mis huesos al polvo. Ahora soy un ángel que vaga por los mares.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Falta autenticidad aquí, fijate que en los demás sí me creo el sentimiento, pero aquí el texto (según yo) es pobre. Para que me crea que ya "she" no es nada, debo encontrar las justas palabras, y sólo veo un deámbular muy "vago" Y lejano... Un beso, Gus.

África.