martes, 20 de octubre de 2009

TRATADO PARA UN FINAL

Después de todo algo me hace falta.
Pero ya no puedo pensar que seas tú, porque si bien te amé a través de las murallas, las piedras de esos muros que ahora se han desvanecido, decantan tu recuerdo sobre mis lágrimas y mi tristeza.
No poseo las ganas de ir a lado alguno. Me cuesta saber que ya no estás; y me cuesta, también, pensar que estas líneas no sean más que palabras, que así como se escriben pueden de un momento a otro volar e irse contigo…, que no son más que palabras, que todo lo que digo puede ser utilizado en contra mía, que bien puedo empezar a hacerme daño, abandonarte al fin sin rumbo ni remedio.
Quiero sin embargo, que un día te arrepientas, inquieto colibrí. No vivirás lo suficiente para ver cómo mi alma se deslíe, cómo con tu muerte no pueda ya escribirte para siempre.

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