lunes, 19 de octubre de 2009

V AZUL

En cada cosa existe un alma de piedra
una costra de sal, una marea que destiñe.

Labra cada mes su penitente cuota de días
en forma de tiempo y de mortajas;
porque nada vuelve:
los días vuelan al sur de los recuerdos.

Un océano de témpanos distantes canta con su oleaje trémulo
la última línea de un viento que derrama fuego,
mientras los pájaros de nubes y plumas, como espuma,
se rompen cuando la luna navegante encalla.

A veces, cuando el último día pasa,
y no se sabe si terminar o comenzar,
al otro lado todo ocurre:
la tierra, el agua, el mundo nace
los rayos amarillos, el follaje verde.

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