martes, 20 de octubre de 2009

XII SEMBLANTE

Tus ojos pequeños, casi juntos,
como dos abejas incansables me miraban.

Recuerdo que mi ilusión era una fría estrella
que remontaba el cauce de un río remoto.

Era así:
tu mano brotaba del invierno,
fría, blanca, con sus uñas transparentes,
y hundía su puñal de hielo
en la piel que los adioses me habían forjado.

También de esta manera era:
que el rumor de una montaña en llamas
era el tremor desnudo de tu piel oculta.

Tus párpados, dos pétalos enternecidos,
se abren y cierran con el día cuando nace,
y tu voz agreste es una manzana
que muerdo sin fin de tu boca sangrante.

Te hago daño
y sólo de amor quiero hablarte,
y quiero también hacerte
en un pajar de trigo y escarcha,
profundamente herirte
con besos nuevos cada tarde.
Safe Creative #0911234957919

No hay comentarios: