martes, 20 de octubre de 2009

XIX LÁQUESIS

Estar ante el silencio de los campos
oyendo al viento murmurar de frente:
su risa inquieta el día y el silencio.

Levanto las paredes de tu casa
utilizo cemento, amargura,
y no me alcanza el papel ni la goma
para cerrar unas venas abiertas.

El piso de tierra, se amansa el polvo,
como el aire herido se rebelaba
sobre la copa del día que nace.

Afuera no hay ventanas, es el mundo,
junto a la tierra verde que se hostiga
de la alfombra gris que hasta el cielo muere.

Se posa el plato en la mesa vacía,
y al pie del fuego apagado se prende
la dura piel de las piedras azules.
Un tronco apuntala el techo vencido
por la lluvia, por las horas de ausencia;

Los perros ya no ladran, ya no hay aves
la casa es una tumba gris sin flores,
sin flores, sin canciones mutiladas,
sin el espanto de la vida sola
que un día en finas hebras arrollaste.

Las horas y los dientes se entristecen
sin el rechinar de las ramas, así
lo sabe bien la cabeza dormida,
el vidrio sin vaho, la seda lenta
que protege tu cuerpo en una caja.

Ya no vengo, pero serio volveré
sin frutas que se caigan de maduras,
sin un jardín a cuestas donde el viento
revuelva los vestidos de las nubes
de algodones marchitos, embrujados;
vendré sin el deseo aquel que tuve
peleando por la vida de mi vida,
vendré sin ser ya un hombre, sólo un cuerpo
sin ríos encantados por el agua,
sin el ejemplo del feliz ayuno
en la frontera de tu lecho. Quizá
será la perra tentación sin brillo,
la llaga de mis labios no besados
que me hundan al fin en tus brazos muertos.

Es mi soledad como tu fría piel
sin rumbo, sin destellos, sin edenes,
la masa circular que nos transporta
por el nudo de sombra en la garganta.

Y ya no hay tiempo, ni piedras ni panes
para solventar el alma perdida,
ni la tierra que se agrieta, ni el jardín
de primaveras agitadas, cuando
vuelve en sí la esperanza sin espacio.

Una lámpara se apaga, la oigo,
volteo la siniestra duda, no soy
sufro la espera del último instante,
un viento frío me conmueve y sopla
el vendaval henchido de tu nombre,

y un día dejaré de hacer las cosas
que hago hoy, que es el fin del día, amor,
así la pena, luz de sombra, será,
novia mía, muerte, la última vez
que vendré sin hacerte compañía.
Safe Creative #0911234957919

4 comentarios:

Gustavo Pertierra dijo...

He completado la lectura de este poemario, para el que considero no estoy sufcientemente capcitado para hacer una crítica puntual, aparte de lo difcil y laborioso que sería , deterneme en cada poema , analizarlo y conptuarlo. Puedo en lineas generales decirte, que son llamativas y muy originales las metáforas que utilizas, asi como ciertos giros poéticos y el posicionamiento de las palabras, así como el buen uso del lenguaje, que le dan a la obra en general una fluidez y sonoridad que no decae en ningún poema. Me ha gustado y confirmo lo dicho en algún otro comentario, tienes talento para el género, lo único que te sugriría , que por tratarse de un blog y no de un libro de antología poética, tengas cuidado en la extensión de lo escribres, porque es muy dificil tener una visíón tan abarcativa para poder comentar el todo de este conjunto de individualidades poéticas.
Ha sido un gusto recorrer tus versos y te dejo un afectuoso abrazo

Gustavo Pertierra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gustavo Pertierra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gustavo Pertierra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.