lunes, 30 de noviembre de 2009

OTRO MUNDO

Llega el momento en que todo perece:
un río, tu mano, la ola de sal;
el adiós se despide de la sombra,
el minuto se parte en dos mitades.
Vengo de tu sol, como tu voz blanca,
y un río te recorre como mi voz,
como una nube que se precipita
en el estero que son tus dos ojos.
Nace una hoja en el desierto claro,
tu mano está en la orilla de mi pecho.

Cae tu cuerpo en el revés de mi mano,
y la rama del día se decanta,
la noche es una hoguera que aparece
con resistencias, sin nubes, sin piedras.
La noche crece, se agota, renace,
siempre dentro de tus ojos cansados.
No quedan luces que compongan restos
de los sueños que nacen con tu nombre.
El fin es un muñeco leve y triste
que nace más allá del horizonte.

De qué historias hablábamos entonces?
Tú, los dos, perdiéndonos y hallándonos,
sobre la piel extensa de los ríos,
buscando la manera de ser otros:
morir juntos, arrasarnos, amarnos;
yo, los dos, quemándonos en palabras
abriendo olvidos, pozos en la tierra.
Soy un hombre que se sienta y te mira
mientras todo desfallece: el valor,
la matriz, el cosmos, la absolución.

En el desván del día nace un beso,
sin claridad, sin norma como un filo,
que se consume como aquella lumbre:
vela trémula que tu mano enciende.
Cada tarde es tarde y el rito clama
mi tacto que toque tu tibio sexo,
la herida, la cicatriz de mi boca,
los dientes que muerden, pieles que sangren.
Todo queda, nada cabe, anochece,
y te beso con un beso de muerte.

Aquí renace la sustancia cruda,
la voz, el grito, la música rota
del centro de la media tarde oscura,
donde crecen los pasos y las horas.
Para decirte amor, te digo viento,
y vuelas en mis ojos y mis manos.
Creces, me absorbes, mi sangre te llama,
sin voz, sin resistencia. Los dos somos
la fuente azul en la que el fuego nace.
Viento y fuego, somos alas y sangre.

Es hora de buscarle los sentidos
a la huella, las voces, la distancia.
Todo recae, sin luz, bajo tu sombra.
La piel se agota como una página,
ya no escribiré más sobre tu cuerpo.
Para decir que muero yo te escribo,
revives, renaces, eres el fuego.
En donde ya no sopla el viento creces;
cada cosa que nombras se marchita.
Yo no escribo para matar el tiempo.

Recógeme en tus manos, junta besos,
mantén abiertas las cortinas rotas,
busca en el baúl sin fin los retratos.
Hallemos una casa mientras duren
las flores que nacen en los cajones.
nadie será como nosotros fuimos,
dentro del vino se quedan los besos;
para que pueda ser, seremos otros,
sin gritos ni miradas, nada queda,
un mar de lágrimas entre los dedos.

Caminas con tu pie desnudo y vuelves,
la huella deja en la tierra tu forma,
y el río que cantaba como el agua
ahoga al fin mi corazón perdido.
Ya no oigo, se pierden las ciudades,
pasas de mí, te alejas, te deshaces,
como un viento que arrastra mis fronteras,
como un bosque de árboles sin hojas.
Luna gris que desde el cielo apareces,
baja a la sombra de mi voz que muere.

Cuando el tiempo se cierra no hay sonidos,
no hay pasajes de ida ni regresos,
sólo queda el recuerdo de unas rosas
y espinas que clavaste en mi costado.
Cuando las lágrimas se secan mueren,
los ojos se deshacen, son vacíos,
y la lumbre que es tu mano se muestra
como una ola que se pierde lejos.
Eres arena y frío, eres fuego;
yo soy uno que te sigue los pasos.

Aquí mi voz también deja su huella,
no sé qué hacer, quisiera hacerte daño,
como escribirte versos para siempre,
ser todo mi cuerpo como una mano
y dentro de mi piel dejar mi sangre.
De mí tuviste todo, mi sed, mi amor.
Todo lo que tocamos se encendía,
abrías el tiempo, yo lo cerraba,
los dos nos desnudamos, nos amamos,
apareció el adiós, la pena y nada.
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7 comentarios:

emilio dijo...

Fuerte tu escritura con palabras muy bien estructuradas.
Bello poema, recuerdos, tal vez añorados que provocan dolor...

Me encantó leerte... hasta siempre.

patrisonreiresvivir dijo...

"En donde ya no sopla el viento creces;
cada cosa que nombras se marchita.
Yo no escribo para matar el tiempo"

"Todo lo que tocamos se encendía,
abrías el tiempo, yo lo cerraba,
los dos nos desnudamos, nos amamos,
apareció el adiós, la pena y nada"

Podría citarte cada día...

Hermoso poema.

Un abrazo.

Makeda dijo...

Yo,no tengo nada que decir,...o ¿si?...Cada verso de ese poemario es un carbón que me arde en la piel cuando lo leo,no creas que lo olvido,soy despistada,pero olvidar,sabes que no he aprendido....ya sé...con tú permiso :

Así se abre ese poemario,con unas palabras que llegaron a mis manos en un pedazo de calendario.



Somos cada cosa que nunca ha existido,
cada hoja nueva que nace,frágil y verde,
somos las infantiles nubes del cielo,
enormes,azules,
lo somos todo,lo intangible,lo abstracto,
la arena,un pedazo de pan,todo,
somos parte de la vía láctea,
símbolos del alfabeto,
por eso no hacen falta palabras,
vale más saber que simplemente somos:
las miradas,el roce,
la siesta,el vino,
una danza.
Gustavo Calderón.


Sí me preguntas,yo prefiero la pena,porque por más dolor,sentir es lo mejor que me ha pasado,yo soy una antes de ti y otra despúes...Gracias (siempre). Makeda.

anabel dijo...

Me gustan los poemas de amor, claro que s´i, pero he de reconocer que las musas suelen ser mas generosas en los estados de desamor, y en general me conmueven mas los poemas llenos de dolor, de ausencias, de recuerdos que dejan maltrecha el alma...como el tuyo de hoy.

Un placer leerte.
Un abrazo.

elisa...lichazul dijo...

Cae tu cuerpo en el revés de mi mano,
y la rama del día se decanta,

Soy un hombre que se sienta y te mira
mientras todo desfallece

Es hora de buscarle los sentidos
a la huella

dentro del vino se quedan los besos

la huella deja en la tierra tu forma,
y el río que cantaba como el agua
ahoga al fin mi corazón perdido.

Eres arena y frío, eres fuego;
yo soy uno que te sigue los pasos.


gustavo

todo el poema es magnífico en su fondo y en su forma
contenido y continente se amalgaman perfectos como dos amantes encendidos y eternos

he rescatado estos versos, que son los que más me han llegado, son esencialmente fragilidad y abandono , todo un desnudarse frete al otro y reconocerse hombre enamorado.

Felicitaciones y un placer leer un texto tan bien facturado

gracias por tus huellas, esta aprendiz está sumando andares y aprendizajes
que tengas una semana preciosa
besitos de luz

Jorge Torres Daudet dijo...

Estuve leyéndote, en mi primera visita no suelo dejar comentario.
Coincido con Anabel te dice, el desamor, yo añadiría los amores prohibidos, son los que creo producen más sentimientos para volcar al papel.
Me gusta tu forma de escribir.
Gracias por tu amable comentario.
Supongo nos seguiremos leyendo
Un abrazo

Vivian dijo...

Coincido con anteriores comentaristas, cuanto le debe la poesía al desamor, y a esa melancolía que lleva a escribir versos como los que tus nos regalaste, y que fue un verdadero placer leer.

Un beso