jueves, 5 de noviembre de 2009

PÁLIDO ARPEGIO

Pálido arpegio que rebota como bruma,
como una cascada de rastros penitentes,
así me ven tus ojos, tu sombra cuando grita,
y las margaritas tenues o dormidas en los brazos.

Llega en sí mismo el clamor, un camino,
recodo gris que tuerce, cada día,
el palpitar azul de un corazón que miente como una boca rota;
también como una huella inquieta
que busca tu nombre triste, como un perro.

Di, cuerpo dichoso,
tortura de mis ojos que te ven tendida,
que me esperas en la esquina de la noche,
al mediodía sin pétalos ni sombras,
entre los brazos remotos de tu tiempo.

Ignoro si tu pecho encuentra su forma aquí, en mi mano,
o si mi boca desprende caracolas de otros besos que ya se han marchitado.

Pobre! la voz de madera o de vacío:
vuelo que circunda la marea o el talle,
que se vierte en la pálida tibieza de la tarde,
acaso si tu nombre tiene palabras innombrables.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Beautiful poem!! (ya te dije) Un beso, Gus. Á.

anabel dijo...

Cascada de versos que encadenan un poema precioso, con palabras bellíimas y sugerentes:esquina de la noche, tibieza de la tarde, acaso si tu nombre tiene palabras innombrables....

Un abrazo y buen fin de semana.

Anónimo dijo...

Gracias.

¿Qué más podría decirte? ¿Qué palabras debería dejarte? ¿cómo las organizo en torno a ti? ... Hoy solo te dejaré mi silencio,que sabes descifrarlo bien,conoces hasta lo que no deberias de mi.

Siempre me desnudaron tus letras. Mkd