viernes, 18 de diciembre de 2009

INVIERNO

Luz que se abre, ahogada sed, ola de viento,
tu nombre creciente en el sueño al fin logrado
talla el sol que resplandece con su grito luminoso.

Así, como el amor, un barco que palpita,
sombra o huella de unos dedos tibios que recorren
la distancia de tus ojos, el oleaje próximo.

Acaso en cada lágrima tu espuma late,
en el espejo azul que su cosecha acoge
sin ser imagen ni reflejo, apenas beso.

Antigua sed, pasiva niebla, luz de viento,
caracol de tela, lento como el fuego,
como el corazón que sin decirlo calla.

Entonces ya tu boca, gozo único del tiempo,
horizonte mío, arena de cortinas vivas,
se abre para siempre como un pozo hasta mi boca.

Dime por qué cae sobre tu pelo algún reflejo o bruma,
quizá una parte de los días que solecen
en el manto de tu piel la hierba que acaricia.

Asumo el frío cuando crece en la memoria
y la distancia es un témpano que florece a veces por la noche,
como todo, amor, que nace sin dejar un rastro de plena fijación y calma,

más que nada cuando espero tu voz como la nieve,
sangre blanca que cae sobre las horas y las hojas,
en el dolor que tengo de la tierra o tu caricia.
Safe Creative #0912195153693

lunes, 14 de diciembre de 2009

FUNERAL

Siempre buscando, siempre volviendo,
la escalera, el piso que espera
su polvo o su carne,
su nube cargada de harapos y migajas.

Cada cajón cuando enciende su mariposa
se envenena con tus ojos natales,
y tu corazón sin manos huye.

Muriéndome, constante marea o desgano,
puerta que se bate sin su pomo de cobre,
gruta de papel que enciende su fuego con palabras,
humo final del agua que se estanca.

Pensaba en otras cosas, en cristales y fríos
rompiéndose los unos y los dedos,
mutuo y constante devenir, aliento,
bofetada oculta tras las sombras.

Luna o costra permanente, sed, mentira:
tu pecho, como un desierto acribillado
no entrega sus dunas latentes
al hueco de una boca que sangra como el agua.

Estero, en todo caso miel que corre
con su olor de sal y brazos largos,
caricia de un día húmedo que pierde
el pez intacto de las horas que se multiplican.

Buscando o volviendo, así y siempre,
con una magnolia en el ojal de tu vientre,
preparo tu sepelio con mi propia muerte,
entre esta pena, o sombra que transcurre
en el límite del amor que aquieta sus alas lastimadas,

o en el pozo o la ladera que a tu cuerpo ciñe,
con flores secas y fragantes,
mi soberano odio, mi rencor inconquistable.


Safe Creative #0912145113357

lunes, 7 de diciembre de 2009

REINA DE SABA

Makeda, luz, infatigable reina
al corazón del pueblo que miraste,
quita la razón, corazón oscuro;
Umbral de sangre que tu piel derrama.

Es, en la memoria del atardecer,
del canto de la noche que se enciende,
arco gris que en tus ojos se decanta,
como una lágrima de sal que arde.

Veo en tu piel el mapa de la tierra.
Los ríos son tus ojos que me miran.

La luz que toca en ti al universo
es una luz que nace de las piedras,
y crece de mi amor cuando te miro.

Llego como un niño, pero soy un hombre
que viene a beber las fuentes de tu cuerpo:
la blanca leche que tu seno vierte,
y la clara miel que tu interior derrama.

De ti lo quiero todo:
tus dedos, tu lengua, tu saliva,
quiero el olor de tus ojos en la noche,
la sabana de tu vientre que me mira,
la gruta acurrucada entre tus piernas.
Quiero tu beso ahogándome la boca,
las uñas de tus dedos abriéndome la espalda.

Oh! Reina de las franjas de mi alma,
ven a mi cómo una daga,
que me hiere y me desangra.

El laberinto de Asterión será nuestra morada.
El cielo es una roca enorme
y cuando tú me ves se ilumina día y noche.

Este es el inicio de la historia
en que tú y yo vamos a amarnos:

Así las fuentes de tus manos fueron
luz del agua que vació mi llanto,
y en tu tacto se humilló mi odio.
Y la caricia tuya bastó para sanarme.

Como si una extraña fiera me atrapase,
o algunas lágrimas de oscuras golondrinas te rondasen:
así mi sed te alcanza,
y busca en tu esplendor de rosa mis espinas.
Besé tu frente y tu piel quemó mi boca
con un fuego incontrolable.
Pero así, como todo pasa, de tu cuerpo renacen mis manos,
como si a la piel del tiempo la cubriera una regular capa de bellos ocres.
Si mis manos fuesen dos árboles, el otoño sería en mi caricia tu regalo
y sería capaz de acariciarte sin huelga, sin medida,
y sólo el lamento prohibido de tu voz podría lograr desobediencia.
En tu cuerpo no hay caminos,
y cada uno de mis dedos engendra un paso hacia tu gozo.
En tu cuerpo cae como sudor tu lluvia,
y mis manos en ti se contienen,
como en un pozo transparente;
pues cada oquedad sufrirá el desafío de mimarte:
manos, dedos, vulva, todo se confunde junto a un beso,
un beso que se traga el aire,
que consume el fuego y deja huérfano los ritos del deseo.
Sé que me ignoras,
que a veces no has querido verme,
pero mis manos te harán saber que nadie podrá callarte con un beso,
como uno que, ardiente, despida el límite de mi boca.
Tú tienes muchos que te quieran,
pero mi único querer será una brizna de tu cuerpo.
Ya no tengo risas,
mi único lugar es el desvelo,
y no me importa cuántos ojos miren el eclipse de tu media luna,
si mis manos te constelan la sonrisa.

Yo era un fantasma:
pasaba por el mundo oliendo tu mirada,
el juego de tus ojos y tus besos,
pero ahora soy un minotauro, dueño de su propio laberinto.
A nadie di más de lo que a ti te di.
A nadie abrí las puertas de mi alma.
Pero la búsqueda de un calor que aún no encuentro
me otorga la oportunidad de otros caminos.
No nací para ser feliz, pero sé amar,
y la felicidad es en mí un océano donde navegan otros cuerpos.
El amor se refleja en mis ojos,
y dentro del reflejo la luz del alma se me pierde.
No sé
Nada sé,
pero siento que nadie ha de hablarte
como yo te hablé;
alguien querrá hacer contigo lo que yo ya hice,
pero tú,
mariposa, cosmos, viento,
serás llena de un espíritu indomable.
Sólo de mis manos saldrán estas palabras,
y de mi mente que te piensa,
pero sólo en ti está que quieras segarlas y poblar algún jardín
que esté libre de flores muertas.

No has de perder lo que te pertenece,
Igual no perderás lo que nunca has tenido.
El idilio se establece como una frontera entre dos seres
y la distancia es un abismo que teje los atardeceres del olvido.
Sólo te veo y me acerco,
mi mano tibia roza la línea de tu espalda,
y un río de gotas cristalinas pierde su cauce.

Quisiera tomarte, pero me siento herido,
y en mi memoria un hilo de sangre me cruza de este a oeste los estíos.
En cada verso que yo escribo ves mi alma que se acaba,
y en cada palabra que vierto mi vida se llena de vacío.
Entonces escribo para estar siempre colmado,
y requiebro mis lágrimas cuando llego a ser aquel fantasma.
Pero ahora, si me ves,
podrás saber de qué estoy hecho,
y así podré aprender
de las cosas que comparta.
He sido siempre el mismo, no tengo disfraz, un nombre oculto
y la causa de la vida, que es mi causa,
enarbolará la bandera de mis ansias,
y cuando mi caricia se reparta y mi palabra truene por las líneas
seré el halcón que vuela y someterá una presa hacia el amor y el
desenfreno.
Sí, yo soy.
Sólo falta que me veas, clara reina
cuando vuele por tus reinos,
y cuando yo sea el viento
viajaré a conquistar esos rincones
que los mundos de tu cuerpo me tienen deparados.
Safe Creative #0911305033283

jueves, 3 de diciembre de 2009

ABANDONO

Ahora un aroma oscuro se eleva entre tus cabellos.
Inhalo tu vapor y en mi sentido engendras un gusto de caricias.
Y para ti se abren las ventanas del día,
y tu mirada aparece entre las sábanas,
y el color de tu piel ilumina
el resto de un saludo que esbozo a la distancia.

Tu mano se estira,
me llama,
y caen ya los telones del ensueño.
Un beso te pido,
sólo un beso,
pero a través de la ventana
el viento se lleva mi deseo hasta el invierno.

Tu pie pequeño se levanta
y cada paso es la huella de mi alma.

Tu rastro es mi camino
y en la penumbra gris te sigue mi sombra encadenada.

Te siento como un manto frío y desolado,
y mi cuerpo ya no enciende los calores del pasado.

Es la hora del olvido,
y en el enjambre de los besos que un día fueron,
se desmontan los recuerdos entre lágrimas de acero.

Me marcho a otra isla,
a llorar los colores de las sombras,
y en la alfombra de tu nombre
dormiré el sueño gris hasta la muerte.

Safe Creative #0911305033283