domingo, 9 de mayo de 2010

ESCENA

Tanta espera y verte
late, lato frecuentemente
si la hora va llegando
y el tiempo tiende a cero.

Un puñado de violetas en la mano
escasa, oblicuo faro sobre el escenario
si yo quisiera que comprendas
el paisaje que recorre el cielo
en las paredes negras
donde los afiches viven
su propio bastón, el trago en el instante
del labio al borde de una servilleta.

Pasaron tantos años, yo volví
el carmín extendido sobre la lengua
era la sangre que dentro de la boca pesa
como el ojo lúgubre que observa,

llego porque es tarde para regresar
y cuando vuelvo es diferente
todos los pasos inmóviles
si la vestimenta arrastrándose
y el corazón bombea y late,
lato frecuentemente, en ocasiones cierto
si la hora va llegando
el tiempo en cero tiende,
y desabrocha el corpiño
y verte, espera, y verte
cuando el cuadro
antes del último trazo
de la luminosa espera
o de la inmensa duda
de las sombras canta.

Safe Creative #1005016157112

7 comentarios:

BLAS dijo...

A escena.

Suena bien.
Bien estructurado y con contenido.

Gracias amigo.
te echo de menos.

Saludos blasianos.

Vivian dijo...

En esta ocasión me gustaría destacar el ritmo, la cadencia de las palabras, que acompasado parece marcar el ritmo de ese corazón que late, por unos instantes, me pareció escucharlo…

Besos

Alicia María Abatilli dijo...

Entrar a escena, entrar a la vida, entrar al reencuentro, largo, necesario, buscado.
Quizás no sea tan tarde para regresar, quizás no...
Abrazos
Alicia

Juan Carlos dijo...

Sí, esos momentos cuando el tiempo tiende a cero y parece todo terminado, comienza el trazo luminoso de la espera y viran las horas hacia lo infinito de la imaginación mientras afuera el reloj se fue hace tiempo.

Es un gusto visitar tu blog, tus letras siempre trascienden sus formas y conciben paisajes nuevos. Saludos,

J.C.

Ema dijo...

Qué más decir.... sólo aplaudir tus palabras, siempre tan bien usadas, te admiro Gus.
Muchos besos para ti

ROSA dijo...

!!!sigo aqui!!!

Líly K. dijo...

Pasaron tantos años, yo volví
el carmín extendido sobre la lengua
era la sangre que dentro de la boca pesa
como el ojo lúgubre que observa,