miércoles, 1 de diciembre de 2010

EL CIELO BOCA ABAJO

Alta voz que pisa y amanece:
ciudad que despierta y mueve
los árboles que nacen con violetas rojas,

y yo una flor azul, seguramente rosa,
a un lado y otro de la mesa.

Absorto, a veces el cansancio
una columna de colores abiertos,
dos palomas de alas negras extendidas
no sin padecer tocándome las alas.

Vida que hubo, ahora lejos queda,
ahora mañana cada instante vacío
y paralelo, cuerpo despojado,
me asemejo más a un muerto
que a mi propia alma;

quizá y entonces en el propio agujero
el cielo boca abajo
el rastro de la sombra diaria se acumule
en la misma tierra que hubiéramos pisado.

En cruz, la noche tersa encima del jardín
o el nido en su silencio pleno
a suerte o a deshora o surtiendo
los ramos con pétalos de agua,
los ríos con piedras que se tuercen,
los troncos de ramas con violentas hojas,

si todo fue así, si somos,
¿Quién va a entender o a asesinar
en cada cuerpo el hálito aparente
del arco el frío que acompaña
aquí la madrugada?

Enfila, envuelve el corazón el viento
deshaz tres horizontes en la pena,
adquiere en condición tu propio nombre
ayer que más allá un ocaso,
haciendo el faro al día que entra
resistiendo en su magnolia,
brillante sobre el muro,
renace bajo el día.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo mejor:(el titulo) El cielo boca abajo, y la magnolia por supuesto.

Tanta espera...

A

Malta dijo...

Hermoso el poema, mueres como vives y amas como odias, es cierto el aborrecer para llegar amar?

Emocionalmente estoy igual, haría lo mismo.

Sutil, un beso G

Malta dijo...

Y esto es? después de la velada? esta inspiración me hace falta.

Juan Carlos dijo...

Nacen de tus letras las flores sombrías que son la noche más reluciente en cada verso estrellado.

Un gusto visitar tu blog. Saludos,

J.C.

Malta dijo...

En el cielo, boca abajo.