lunes, 17 de agosto de 2015

ANAÏS

Una cuerda leve en la que pendo
mientras te miro y resulta delicioso
es tu dedo que me señala con su uña precisa
es tu diente que muerde, es la palabra
pie que calza treinta y seis y el corazón
se alisa el cabello y dice hola
extendiendo la lengua de los dedos
por la única espalda que tocó en toda la noche.

Una cuerda aleve que me tira con furia
y que tirita en el extremo cada vez que la voz
mudaba de hojas y sus facciones
parecían el fondo hueso de un reloj con brazos iguales,
se parecían a la nostálgica y elocuente necesidad de jugar
a que tú mirabas mis ojos y
ninguna nube debía interponerse entre
los dos cristales que podían ser copas
o una estrategia diseñada para confundirnos.

Al fin, como un gigante dispuesto a
devorarse un volcán de piedras apagadas,
debemos entender que así es el paraíso,
una colmena, una jaula, una cama,
un puñado de granos rojizos secándose al sol cantando
que atado de una cuerda pende
mi corazón alguna vez salpicado por la tinta de tu indiferencia
y hoy, a la distancia de tu piel,
a la forma de tu boca estoy de regreso,
giro alrededor de tu mano de papel
adolescente del infierno, mi labio partido
besa tu cicatriz de carne como un río,
rápidamente se aventura y toca el borde de la lengua,
inventa algo realmente idiota o tierno,
entonces estallas entre el arco de la espalda y una mano
lenta como la distancia que es una orilla
atada a la muñeca de una cuerda leve en la que pendo.



lunes, 27 de julio de 2015

HARD ATACK!

Como si el hombre en su propia planicie
entorchara el corazón haciéndolo
holgazán, una porquería inútil,
el símbolo tatuado en cada latido
que vomita mi sangre,
el hombre soy yo, lo comprendo,
he vuelto envuelto en medio de tu corazón
y la locomotora a contraluz
comienza nuevamente
el desierto y la arena es la voz,
Man-ches-ter,
el chasquido de un encendedor
que prende un cigarrillo,
el humo oculta el puñal que puede 
ser la mirada
y lo último que ves es un telón
y lo último que preguntas es
¿Por qué se ha puesto todo negro?

miércoles, 15 de julio de 2015

LANTIA

Eres una hermosa floración.
El sendero que cruza por el jardín está cubierto de pétalos;
eres dulce como el clima, delicado
y tibio como un racimo de camelias.
Cuando te pienso quisiera recordar todos los detalles,
me levanto temprano para contemplarte dormida.
Cuando ya no esté no volveré a mirar las cosas que han sido mías.
A veces las imágenes se vuelven una estopa abundante y lo lamento.
Pero puedo volver como un gato, o una mariposa que ha sido una oruga espantosa o un perro.
Pocos hombres habrán en esta inmensidad,
qué bonito! Tienes bien cuidados los jardines, lo he notado.
Te acaricio la espalda suavemente como el azar, ninguno de los dos piensa en las prendas que quedaron en la silla,
puedo quedarme dormido con el mentón tocando tu seno,
me encantaría que no fueses tan dócil,
pero no te has dado cuenta, todavía somos parte de un cuento
creado por la revelación o las circunstancias.
Uno de los dos o los dos somos el alma de una leyenda en la que uno de los dos, o los dos, con algo de nostalgia, agonizamos.
El amor es igual al miedo.
El amor es un animal mitológico encerrado en la pequeña y tierna ánfora de donde nace el clima,
(a fin de cuentas nadie sabe la clase de putas que somos).
Otras veces es la timidez,
en algún instante habré pensado que tienes algo de perversa,
-¿qué habría sucedido de no haber estado aquí cuando llamaste?
-¿acaso importa? Si tuvieras una vagina y ovarios serías una fulana, no pidas perdón por preguntar,
a todo voy a responder muy honestamente,
buena o peor, siempre quiero saber la verdad.
-La verdad es lo único que me hace libre
y es también por lo que podrían matarme,
pudiera suceder de cualquier manera,
soy capaz de escucharte en el susurro del mundo
y soñarte como un mar que siempre parte de la orilla,
con guerra o sin ella es mi obligación escribirte un poema,
pero discúlpame, engañado por la costumbre
he tenido un sueño parecido a la muerte.
-¿te sientes bien?
-no, es el resfriado natural a causa de la primavera
-pero no es primavera
-en algún lado lo es, en algún lugar podría estar muerto.
Tienes una hermosa casa, ya lo he dicho,
no, lo que dije es que los jardines estaban bien cuidados,
mueves los ojos debajo de los párpados y sueñas,
hacíamos fila para subirnos a un avión en Montparnasse,
tengo miedo, estoy contigo
quédate conmigo para siempre
no quiero vivir solo
no quiero morir solo,
no importa qué palabra se diga para amar,
a fin de cuentas nadie sabe qué tan putas somos,
te amo para siempre y una hora más,
-dame un día
-sólo puedo darte una hora, no quiero agonizar lentamente,
hasta ahora había evitado tocarte,
pero me tomas entre tus brazos, me envuelves,
carezco de fuerzas y no me resisto,
mi fragilidad es patética,
lo atribuyo al olvido o a la senilidad,
posas tus labios cerrados en mi boca abierta.
Mis labios están secos, pero mi lengua es húmeda y guarda el sabor del sexo,
Cruzas por el pastizal y el pequeño puente de madera,
así pareces un sueño
de pie, de tal manera se acuesta
tu silueta sobre el agua,
muevo ligeramente la cabeza,
siento que rozas mis cejas y pestañas,
podemos esperar que no haya luz para brillar,
podemos esperar que el perro esté dormido

y aparezca como si estuviese muerto.

lunes, 29 de junio de 2015

EL POETA AMADO Y LA INTERVENCIÓN DIVINA EN UN ACCIDENTE CON POSIBLES MUERTOS


Esta vez empezaré pidiéndole disculpas a mi compañera, porque debe resultarle ya cansado discutir conmigo pero, poniendo la queja en un plano objetivo-triste-real del asunto, yo no tengo con quién conversar, aunque no tiene que ser así pero lo es y tampoco lo lamento, lo que mayormente hago cuando me encuentro solo es mantener un monólogo conmigo mismo, un diálogo con mi otro yo, un triángulo apasionado entre la poesía, mi otro yo y yo mismo y un cuarteto cuando estás invitada aunque no presente.  Y eso enteramente es culpa mía.  Mucho tiempo me he dedicado a la tarea individual y egoísta y solitaria de la escritura, tanto que creo que he pasado más días de mi vida en silencio que hablando.  A veces pienso que tanto silencio atrofió mi voz, incluso.  Pero a veces ella está cuando yo empiezo a preguntar y a arañar palabras y a enfrentar y confrontar y a levantar la voz de la defensiva por encima de la ofensiva y por esa razón, y para no causarle molestias a nadie, escribiré en este pedazo de papel, simplemente, para que si lo piensas un poco y todavía decides dejarlo pasar, el silencio nos cubra las espaldas del pecado, de las imágenes y semejanzas, de las apariencias, de la única verdad que debería pertenecer al amor. 

¿A quién, en realidad, nos parecemos? 
Si yo miro en tabla que me enseñaron en la escuela con los datos de la evolución del hombre conformada por hallazgos paleontológicos de restos fósiles y osamentas, de los cuales se ha podido extraer forma, tamaño, envergadura y costumbres del ser, desde el más antiguo hasta la última clasificación que nos encasilla como Homo Sapiens Sapiens (evidencias encontradas que datan de hace 195.000 años) diría que nos parecemos al hombre desde que fue Homo Habilis (2 millones de años de antigüedad y extinto hace 1,45 millones de años), Homo Erectus (1,9 millones de años de antigüedad y extinto hace 60.000 años), Homo Sapiens Neardenthalensis (cuya datación marca un período entre los 150.000 y 230.000 años).  Esta información entiende que tomando en consideración los primeros datos reveladores sobre la especie denominada Homo, ésta tiene una antigüedad de 7 millones de años. 
Parecidos.  Semejantes.  No iguales, porque la experiencia juega un papel incalculable en cada etapa del desarrollo del humano.  Pero siempre fuimos víctimas del desconocimiento hasta que los dinosaurios comenzaron a devorarnos y entonces empezamos a defendernos, es decir, evitar que nos maten cuando atacamos. 
Pero también me enseñaron en la misma escuela de los padres Claretianos que nos parecemos a dios, porque fuimos hechos a su imagen y semejanza, aunque yo siempre sospeché que esa definición más que una revelación absurda, burda y puramente física, se refería a lo espiritual, se refería al enfoque divino de promover la bondad y la justicia y el respeto como nuestro dios padre lo ha venido ejecutando a lo largo de su pequeña historia que tendrá, siendo generosos, 1.985 años monedas más o menos.  Pero en esa época del año 1977 que transcurría, una de las cosas en las que más se insistía era en la forma que utilizó dios para la conformación del hombre.    Mezcló el polvo de la tierra que hace tres días había mandado a separar de las aguas y con su saliva, tomándose él mismo como ejemplo, creó a Adán.  Luego, haciéndolo caer en un profundo sueño, le extrajo una costilla (operación de la cual Adán salió vivo a pesar de que dios, que lo acababa de diseñar, no utilizó el instrumental adecuado para ese menester porque todavía él no lo había inventado) a partir de la cual creó a la mujer (y aquí me pierdo un poco porque me quedo pensando, y ¿de dónde sacó dios el modelo para hacerla a Eva? y si ¿en realidad Eva fuese el vivo retrato inventado a imagen de nuestro señor creador y salvador?).  Desde ese momento las clases de catecismo a mí me resultaron de lo más agradables porque debido a la calidad de información que recibía ésta ponía a funcionar mi pensamiento y me alimentaba el espíritu cuestionador que en ese entonces (y ahora tampoco) uno no podía permitirse expresar porque con las cosas de dios no se juega ni debe uno atreverse a mencionar siquiera en broma, a menos que fuese dicho su nombre de manera seria y coherente y de forma piadosa y acongojada y arrepentida.  Porque de lo contrario uno caía en pecado, cuya pena era estimada para sufrir los más variados castigos que podían ir desde la oración de un padre nuestro hasta la revolcada más brutal y sanguinaria que podía permitirse y disfrutar en los límites ardientes del infierno (entiéndase que el peor momento registrado en los anales de la historia marcado por la ignominia de la depuración en nombre del santísimo señor de los cielos justo y misericordioso dios fue durante la Santa Inquisición en la que asesinos seriales disfrazados de reverendos hicieron en nombre de dios lo que les vino en gana).  Y así era cuando uno rompía un plato o se orinaba la cama o no quería tomarse la sopa, uno vivía en la zozobra más grande que podía permitirse tener un chico de la edad que tenía mi alma y entonces ahora me pregunto cuál ha sido el beneficio de haber formado parte de una enseñanza que me hizo lidiar con dos teorías antagonistas que decían ser la piedra angular del origen del hombre, pero no me siento capaz de dar una respuesta.
Entonces me nace pedirle disculpas a mi compañera porque cuando discutimos a veces las cosas se ponen feas y llegamos al punto en que me acusa de repetir cosas que escucho en el youtube, pero eso no es así, yo las cosas, las pocas cosas que he escuchado en el youtube las vengo pensando durante 40 de mis 45 años a la fecha.  Entonces mi amor, discúlpame, pero estás equivocada.  Yo sólo soy un poeta y como tal admito que odio a los otros poetas porque escriben mejor que yo y porque tienen un libro mejor que el mío y porque además los poetas tenemos la más pura arrogancia de ocultar el celo que no tienen todos los escritores, sencillamente nos tenemos odio unos a otros.  Pero yo a David Ledesma lo amo, porque en él encuentro muchas veces una respuesta. HABITACIÓN CON UN ESPEJO  La escalera retuerce, aburrida,/ su interminable cuerpo de madera./ Una mano se mete en mi bolsillo/ y rebusca una llave que no tengo./ La puerta se abre con la intimidad/ de una persona a quién se trata mucho./ Unos pasos caminan por mi cuarto./ Desde el espejo del ropero atisba/ un fulano que se parece a todos/ y otro poco a mi padre y a mi madre.
Entonces yo digo que eso tiene sentido porque uno debe parecerse a su punto de partida, a su origen, a padre y madre y ellos a la vez a sus padres y a sus madres y así nos vamos pareciendo al primer hombre de donde venimos.  Pero esas son sólo cosas en las que pienso.  Otras cosas son las que veo y en eso sí, los poetas vemos el mundo de un modo diferente.  Lo vemos.  En cambio la mayoría de las personas sólo logran ver al mundo con los ojos de lo que son.  No existe otra forma.  Es difícil hacer que crean algo diferente porque sienten el miedo terrible de sentirse vacíos y sin piso.  El sábado 27 de junio a las siete y media de la noche salimos de casa mi compañera nuestros dos vástagos y yo rumbo al colegio de los chicos porque ellos decidieron formar parte de una vigilia religiosa para celebrar la próxima llegada del papa Francisco a nuestra ciudad.  Mientras ellos se quedaban allí, yo buscaría un lugar para beber un par de cervezas. 
Tomamos el mismo camino que utilizamos en las mañanas cuando los voy a dejar en la escuela, y cada día a las siete y once si ha sido el muchacho quien sacó a la perra a caminar estarían en el parterre central, pero si ha sido el hombre mayor estarían por debajo del puente, menos distancia, menos riesgo.  A las siete y veintitrés el atleta mayor ya no tiene el soporte que venía utilizando en la rodilla y pasa corriendo frente al depósito de maderas sin dar muestras de dolor, pero sí de cansancio y a veces a las siete y treinta y uno no está el vendedor de jugos y batidos del antepenúltimo semáforo. 
Esa noche varios dramas ocurrieron en el camino.  Sin sospechar lo que ocurriría más adelante, tres motos a toda velocidad me llamaron la atención.  En cada moto iban dos personas y al parecer huían de alguien o de algo.  Miré por el retrovisor pero no vi luces de algún carro de la policía.  Los motociclistas siguieron cuando todos nos detuvimos en la luz roja y vi que se pasaron todas las luces rojas hasta donde me pude percatar.  Esos van rapidísimo, le dije a mi compañera, será que vienen asaltando, dijo ella y seguimos en silencio.  Esperaba verlos nuevamente cuando el semáforo nos devolviera el paso, pero cuando estuvimos en la parte más alta del paso a desnivel y vi hacia el horizonte me di cuenta que habían desaparecido.  Yo iba a 60 k/h por el carril izquierdo cuando antes de subir por otro paso elevado me percaté que unos 5 carros delante del mío frenaron y se tiraban hacia la derecha.  Un instante antes de poder tomar también ese carril me di cuenta que había ocurrido una desgracia.  Un hombre pálido sin muestras visibles de estar herido, con los ojos completamente desorbitados bajaba el puente a pie con paso determinado y firme y llevaba entre los brazos el cuerpo de un niño de un par de semanas de nacido.  Traté de fijarme en algún movimiento o llanto del bebé, pero no logré distinguir en absoluto algo que pudiera darme un indicio de que ese niño estaba bien, pero dado que el hombre pasó a 75 centímetros de mi ventana lo que sí vi es que la ropita presentaba claras muestras de haber sido arrastrado.  Lo vi alejarse por el espejo lateral y yo metí la trompa de mi carro para ganar una posición.  Había un auto delante de todos los que estuvimos en el carril izquierdo y al parecer fue quién vio todo lo que sucedió. A diez metros delante de este auto estaba detenido un taxi, y entre los dos había una moto en sentido inverso del tránsito medio caída y apoyada sobre la división del puente, un bolso con ropa de bebé ya desordenada sobre el pavimento, un casco y una mujer que se debatía en la agonía de querer aferrarse un poco más a este lado de la vida.  El auto de adelante al mío se detuvo y algo discutía sobre la mujer con el conductor que estaba detenido detrás del accidente.  Para ese momento ya había dispuesto que los muchachos mirasen para el otro lado, y mientras tanto pude fijarme mejor en el crítico estado de la mujer en el suelo.  Estaba tirada de espaldas, la parte del cuerpo desde la cintura a la cabeza estaba orientada hacia su derecha, las piernas estaban orientadas hacia la izquierda.  Los brazos guardaban la posición del atleta que corre a toda velocidad, botaba sangre por la nariz, el ojo derecho y seguramente del oído derecho también.  Lo único que movía imperceptiblemente era la boca, más que para tomar aire como para tratar de preguntar por el pequeño que seguramente llevaba en los brazos.  El carro de adelante avanzó y yo lo seguí envuelto en la firme convicción de tener la sensación de estar huyendo.  No hicimos nada.  Solo nos fuimos.  Yo estaba consciente, no podíamos hacer nada por ellos.  La criatura pudo haber estado muerta, pero la actitud del padre, su instinto lo obligó a tomarlo en brazos y buscar ayuda, la mujer agonizaba, yo no tuve valor para pensar en desear que se recuperase porque la posición de su cuello era completamente desfavorable, inclinado hacia adelante, sin curvatura sin soporte.  No sé si es mejor morir o vivir el resto de la vida paralítica, no lo sé en realidad.  Sólo pude sentirme afectado por una profunda pena.  Qué hubiera hecho yo si nos hubiese ocurrido a nosotros? Ahora que lo pienso me animo a pensar que me hubiera quedado contigo.  No te hubiera dejado morir sola rodeada de extraños. Hoy es lunes y no hemos conversado sobre lo que sucedió.  Yo le hubiese compartido mis dos hipótesis de lo ocurrido, una, que el motociclista cometió un error y se estrelló contra el taxi de adelante (pero la llanta delantera de la moto accidentada no estaba torcida y el taxi no mostraba señas de alguna abolladura), y la otra, que el conductor de la moto accidentada se asustó con el paso de las motos que aparentemente huían, perdió el control y se estrelló contra la barrera separadora.  En todo caso mi pensamiento me volvió a llevar hacia la figura de dios, ese dios justo y bondadoso que guía nuestros pasos y nuestros caminos.  ¿Cuál es la relación que sustenta la existencia de dios frente a un acto del destino tan trágico?  ¿En qué instante se produce la intervención divina en algo penoso y mortal?  Aparecen un montón de preguntas, sabe dios lo que hace? Está dios capacitad para ser dios? Prueba este accidente la existencia de dios o lo niega? El que reconoce la guía del señor en todos sus actos no goza del libre albedrío.  Pero el libre albedrío es un regalo divino para que el hombre crea que es independiente y labrador de su destino, pero a fin de cuentas la verdad es que dios siempre sabe lo que va a suceder porque nada es oculto a los ojos del creador, pero yo creo que más le interesa el escándalo y que circule la prensa amarillista y por eso no le da la gana de evitar que accidentes como el que acabábamos de atestiguar sucedan.  Dime compañera querida, cual es la parte justa y bondadosa en esta historia. Después de haberlo visto con tus propios ojos, Fue ese un acto de dios?

Yo sabía que si te hacía esa pregunta antes de llegar a lo mejor terminábamos no llegando, me quedé callado para no arruinar la celebración que iban a protagonizar por la venida del representante de dios en la tierra, el papa Francisco.  Hasta dónde nos alcanzó el espíritu de bondad para reflexionar en lo que había sucedido? Los dejé y tuve la intención de ir al cerro, pero en el camino desistí y regresé a casa.  Me sentí profundamente afectado porque yo vi sufrir a personas inocentes.  Si se trata de dios, tanto le cuesta hacer uso de su misericordia para evitar que algo así suceda cuando se da cuenta quizá que se ha equivocado y decide que ha encontrado un mejor propósito para una madre y su bebé de dos semanas de nacido y los llama a su seno de una manera terrible?  Ese dios que en una felicitación por el día del padre me recomienda buscar en él la sabiduría para guiar a mis hijos por el camino correcto del bien, el mismo que según dice la leyenda envió a su único hijo como el salvador de la humanidad que él había creado y esa humanidad lo que hizo fue flagelar al hijo de dios y asesinarlo para salvarse a sí misma?
Estamos todos locos.  Por eso discúlpame compañera de mi vida pero yo pienso que las cosas, biblicamente hablando, deben ser medidas con la misma vara, y si hay delincuentes que encuentran la muerte de forma digna y decente, la gente inocente y buena de verdad, creyente o no, merece el mismo trato.  Yo no concibo que dios, siendo dios, no encuentre una manera digna de matar a la gente.  Dónde quedó su compasión, si decimos que dios es divino no resulta lógico pensar que nuestro paso hacia la eternidad debe ser divina y no trágica? O es que vamos a pensar que eso le pasa a la gente que tiene que pagar por sus pecados… cuáles pecados! el pecado original?  Sepan que yo nací limpio y puro y que el único pecado original con el que llegué a este mundo fue la deuda externa que mantiene mi país con los Estados Unidos.  De qué pecado original hablamos, terroristas! Hay pecado en una criatura recién nacida que empieza a aprender a defenderse recién a los cuatro años siendo optimistas, malditos manipuladores, yo no vi pecado en el cuerpo del niño que su padre llevaba en brazos, entre los dos vi un despojo, y no veo pecado en mis hijos, pero yo sé que ellos en los templos y las iglesias cuentan  y esperan el cushqui que representa el bautizo, la primera comunión, la confirmación y el matrimonio, porque los católicos cristianos apostólicos romanos son tacaños y en misa sólo dan centavos. Como sólo de centavos están constituidas sus almas.  Porque al fin y al cabo todo esto es un negocio, el negocio más redondo del mundo después de la comida y el sexo porque te tienen cogido por los huevos y tú lo único que haces es entregarles tu alma, no a uno sino a toda la legión de pederastas mentirosos y traficantes del espíritu.
Constantino! Hey dude, te cagaste en el recibidor de nuestra casa.
Qué te ha pasado man? Has visto que cada presidente del pontificado ha realizado sus abluciones sin importarles un pito la humanidad? Francisco, no vengas a cagarte en el comedor y si no puedes evitarlo no comas caldo de salchicha fritada guata ni yapingacho, tu estómago no va a tolerarlo.  Amada compañera, ven en silencio o ven gritando.
A veces tienes que sacrificar algo porque el resultado debe terminar siendo honesto así las apariencias te hagan creer que lo has perdido todo.  Esto es lo que puedo decirte con certeza, no somos hijos del demonio, o sea no somos la clase de pecadores malditos ni tampoco somos la creación ni la imagen de dios.  Hemos dejado que el mundo en primer lugar y la falta de pensamiento nos digan lo que somos, frígidos, adictos al sexo, indiferentes, enfermos o sanos cuando nosotros mismos somos capaces de descubrirlo. Aprendimos a dar gracias por las bondades recibidas pero jamás a una desgracia acaecida.  A veces no es importante el lugar hacia dónde mires sino que aquello que uno mira sea visto con los ojos de la verdad.

sábado, 13 de junio de 2015

BROWN SKIN BABY

NIÑA PIEL CAFÉ

Tu beso aquel dolor y la pequeña muerte que significaba perder parte de la decencia a cambio de un poco de felicidad.

No importaba cuan bien estuviésemos ni la gran noche que hubiésemos podido pasar, nunca estábamos de acuerdo y siempre, por más insignificante que haya sido la razón por la que quisiéramos comunicarnos, terminábamos cayendo en el fango jabonoso de una discusión terrible; y cuando me ponía a pensar en quién podía ser el responsable de toda esta locura no encontraba una sola respuesta y en mi mente se dibujaba un espacio en blanco en vez de un nombre, semejante a una esponjosa mota de algodón vagando delirantemente por el cielo.
Recuerdo que cuando cumplí veinticuatro años escribí lo que entonces yo pensé que era un poema, y a lo mejor lo es, pero nada de él me haría pensar ahora que fuese en realidad un poema, y lo titulé ¨El fin de mi nombre¨.  Como en aquella época salía con una chica que era prácticamente dueña de una imprenta, me hizo el favor de publicar unos diez ejemplares, los cuales no sé dónde han ido a parar.  Pero en esos días dejé uno de aquellos librillos encima de la mesa del comedor de la casa de mi madre que es donde yo vivía todavía, sin imaginar lo que ello acarrearía.  Quizá no fue mucho, pero una tarde cuando traspasé el umbral de la puerta de la entrada, encontré a mi madre llorando.
Había leído el poema y de alguna manera le dolió profundamente.  En su contexto existencial, en él manifestaba con insistente melancolía lo que yo calificaba como el descrédito del amor y el insignificante papel que mi presencia representaba en el mundo, a tal punto que al final, el resultado de tamaña palabrería recomendaba simplemente que alguien fuera lo bastante humano como para hacerme el favor de darme un fuerte golpe en la cabeza y que borrase cualquier registro de mi paso por este planeta.  Sus lágrimas, entonces, estaban justificadas.
-¿Esto es verdad? me preguntó, posando su dedo índice sobre el título impreso en la portada del pequeño panfleto.
.No, le dije de manera despreocupada, es sólo un poema como cualquier otro.
Entonces no sé de dónde sacó lo siguiente que me dijo, y que me tomó totalmente por sorpresa, sencillamente no lo vi venir.
-Hijo, cuando sientas que la inspiración te ha abandonado y creas que necesites ¨ayuda¨ para recuperarla, es mejor que dejes de escribir.
Entendí que cuando mencionó la palabra ¨ayuda¨, lo que en realidad me estaba diciendo es que no considere el uso de drogas para adentrarme en mundos por los que ya había empezado a movilizarme.
No lo había pensado.  Aunque ya tenía años escribiendo nunca se me había ocurrido, pero nunca está demás que en un momento de tensión como aquel, el consejo de mi madre se me haya quedado grabado en la memoria.
-Está bien, mami, le dije.  No tiene por qué preocuparse.
Y entonces creí que yo tampoco tenía de qué preocuparme.
Han pasado veinte años, meses más, no menos, desde entonces, y entre todo lo que pudo haber pasado por mi vida durante ese tiempo, lo que siempre estuvo aquí, conmigo, fue el implacable deseo de escribir, y para ello, lo admito, cuando decidí que a esto y sólo a esto me debía dedicar, busqué la manera de mantener encendida esta llama y la motivación que requería para poder vivir enfocado y encendido.
No siempre supe lo que buscaba o dónde me encontraba, las cosas y situaciones simplemente se daban y creía cada vez más fervientemente que era una gigantesca mano invisible la que guiaba mis pasos.  Siempre traté de hacer las cosas de tal manera que pudiera poner en práctica todo lo que mis padres se habían empeñado en enseñarme, pero allí estaba, en cada uno de esos pasos que daba, esa energía impalpable que me hacía caminar por el lado salvaje de la vida y aún así creo que eran más los hábitos correctos que ejercía enfrentados a mis más pesados desaciertos.
Tu beso nació la oscuridad.
Jamás tuve un lado salvaje a pesar de que en el fondo de mi alma lo sentía como un sueño, un sueño inalcanzable.  Para poder tenerlo hacía falta ser un maldito hijo de perra y aunque varios rasgos me confundieran y me llevasen a creer que lo era, estaba equivocado.  Sólo sentía las inquietudes normales que el conocimiento del mundo me presentaban y yo actuaba en consecuencia.
A eso me aferraba y lo único que tenía claro era que de cada experiencia lo único bueno que me quedaba era lo que escribía.  Y así sigue siendo todavía.
Aceptar la destrucción de la mente es un paso duro, sobre todo estar consciente de las consecuencias que ello acarrearía, pero ¿qué tan duro puede ser si de todas maneras lo que vamos a encontrar al final del camino es la muerte?
A estas alturas poco me importa el orden, y escribo sobre cualquier cosa, y no me refiero al tema de las cosas que escribo, que también es sobre cualquier cosa, sino que me da lo mismo un sobre, una factura, una servilleta, cosas que no tienen sentido aparente, pero luego voy recogiendo esos retazos y armo un rompecabezas como este.
Tu beso este dolor que se manifiesta cuando pretendo ser fiel, no a ti sino a mí, que es en realidad de lo que se trata cuando hablamos de fidelidad.
Somos dos caballos en las sombra y tal vez cuando te digo que he recibido una invitación para escuchar música y fumar y en realidad no sé si hasta para consumir drogas, lo único que cruza por tu cabeza es tratar de evitarlo porque quieres salvarme.  Quizá tengas la fantasía de querer ayudarme porque en el fondo piensas que puedo estar triste o desesperado o cansado, pero lo que en verdad sucede es que tengo curiosidad, curiosidad de saber si en este instante el sonido es un brillo o es también una sombra en la que siento tu mano fría y una caricia que se queda a mitad del camino, y paso días enteros dando vueltas por la casa sin poder recostarme en medio de un calor brillante que asfixia, y de allí es que nace el temor de volver al tiempo en que creí tener deseos perversos que no son fantasmas sino crueles desvaríos de la realidad que llevo por dentro, porque siempre será terrible saber que podemos estar a punto de saltar al interior de un pozo sabiendo que existe la posibilidad de no poder salir jamás de él.
Y sé que de todas maneras hay otros abismos como el de estar en esta ciudad desconocida, con un cierto amargo diluido que brota de las hojas y de los árboles, que nos envuelve y nos arrastra, a ti hacia el norte, a mí hacia el sur, hacia lugares que no existen ya, y apenas apoyamos los labios en los límites del cristal de los vasos comenzamos a ver imágenes distorsionadas que nos evaporan las caricias y los besos, pero nos carga con la lágrima pesada y transparente que se esconde tímida y cobarde a la vez, detrás de la glándula que nos condena a ver cómo pocas cosas siguen cobrando sentido mientras seguimos juntos, pero separados.

jueves, 14 de mayo de 2015

EL AFECTO


Trato de imaginar el bullicio claro del círculo del vicio, y los ojos de Dottie absorbiendo la esencia de la plebe. Ya como lo diría ella, “Unfortunate coincidence”. Desde el momento en que juraste que eras mía, temblando de emoción y suspirando; y yo juré que mi pasión es infinita y que estaría siempre encendida; querida, anota esto: uno de los dos está mintiendo.
La tarde, cuando los rayos dejaban caer las últimas luces sobre los naranjos, iba depositando oro en el borde de las cosas. Los hielos crepitaban flotando en la superficie de un vaso con té, había en ti una felicidad escondida, cada paso desde la casa hasta el pozo levantaba mariposas del jardín, y el jardín era un bosque suspendido entre la bruma del pantano.
Alcánzame un vaso con Gin, Hugh, y cuéntame, cómo has estado.
Si no logro salir al cine un par de veces al año, al menos me aseguro de escribir todo el tiempo que pueda; me gustaría ser crítico, y a usted le haría daño irse a la cama antes de la medianoche.
Mi sonrisa podría parecer, pero no tiene sombra de sarcasmo.  No hay nada mejor que tener un marido en la guerra. ¿Quieres fumar antes de besarme?
Un día el fuego se apoderó del lugar en donde dormía,
Y si yo desistiera de la diversión y demás, a lo mejor pudiera sacar algún provecho, pero me quedaré exactamente como estoy, porque a estas alturas no me importa y vocifero ¿Por qué es aburrido beber con Gerald y tan divertido beber con ustedes?
Bob nos señala separando un dedo del vaso que tiene en la mano, de un lado a otro lo mueve mientras dice: porque ustedes están casados, y ya han perdido la fe en la convivencia, sobre todo tú, Yi.
Entonces ahora se trata de sexo, digo con una sonrisa pícara y ruborizada; lo lamento, no tengo la suficiente experiencia y no le encuentro valor a mis relaciones, además siento algo de mareo, tal vez no sepa lo que digo.
Mira, dulzura, no importa cuánto hayamos hablado de sexo, nunca sabremos cómo es hacerlo con otro. ¿No te parece aterrador?
No, si haces lo necesario. He olvidado la cartera dentro, regreso en un momento.
Llueve irreparablemente, no podía haber ocurrido hecho más afortunado.
Hey, Bob, esta mujer golpea mi cabeza y detrás de ella se va mi corazón. Tal vez termine montándola.
Antes del pasado y después del futuro la tormenta nos golpeó sobre las caras como un puño; ¿Recuerdas tu infancia, el lugar de donde has venido?
¿Acaso pretendes hacerme llorar delante de todos? ¿Quieres beber algo antes de llevarme a la cama?
Me acerco a tu boca y te digo que sí, en medio de los labios. Y tampoco me importa.